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La Reforma Universitaria de 1918: A 100 años del Manifiesto Liminar y la democratización del saber *

“La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta, porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y porque era necesario  borrar  para siempre el recuerdo de los contra-revolucionarios de Mayo.” (Manifiesto Liminar – 21 de Junio de 1918)

La segunda década del Siglo XX conmueve al mundo.  El 28 de Julio de1914 comienza la 1° Guerra Mundial, conocida entonces como la “Gran Guerra”, y  en Octubre de 1917 estalla la Revolución Rusa que pondría fin a la Dinastía Romanov.

Durante este período intersecular, en Argentina comienza a desarrollarse el sistema capitalista, con la consecuente modernización de la sociedad y la apertura de las universidades a la nueva clase media urbana de carácter liberal.

Paralelamente, las sucesivas huelgas obreras alteran la paz del régimen político conservador, el que trata de descomprimir la conflictividad social mediante la primera apertura electoral a través de la Ley Saenz Peña.   Este proceso lleva a que en el año 1916 Hipólito Yrigoyen asuma la Presidencia de la Nación y es durante su mandato, que la juventud universitaria de Córdoba inicia un movimiento por la genuina democratización de la enseñanza.

Esta gesta es conocida como “Reforma Universitaria”, y constituyó sin duda alguna un hito en la educación superior, un movimiento contra-hegemónico que se expresaba con un claro lenguaje liberal y positivista frente a las elites consideradas como las continuadoras  “de los contra revolucionarios de Mayo.”.

Este movimiento – que se anticipó medio siglo al “Mayo Francés” y extendió su influencia a todas las universidades argentinas y latinoamericanas- bregó por la renovación de las estructuras, objetivos, y  metodologías de estudio y enseñanza de las universidades, impulsando el razonamiento científico, la libertad de expresión y de pensamiento, el compromiso social y la participación de los estudiantes en el gobierno universitario.

Se inicia en el año 1917 cuando un grupo de estudiantes “rebeldes”, comienzan sus protestas en la ciudad de Córdoba, cuestionando la legitimidad del rector y de los decanos; y denunciando los reglamentos por considerarlos vetustos y autoritarios.  Sus presentaciones fueron rechazadas una tras una.  Cuando en el mes de Diciembre de ese año, la Facultad de Medicina suprime el internado en el Hospital de Clínicas “por razones de economía y moralidad”, las protestas arrecian.

En el mes de Marzo de 1918 se crea el Comité para la Reforma Universitaria, presidido por Ernesto Garzón, Horacio Valdez y Gumersindo Sayago, el cual continúa con las demandas, las que son rechazadas sistemáticamente por el Consejo Superior de la Universidad.

Así las cosas, el 14 de Marzo, el Comité declaró la huelga general estudiantil por tiempo indeterminado, recibiendo una adhesión total e impidiendo el inicio de las clases ordinarias en 1° de Abril.  Esta protesta recibe el apoyo de los estudiantes del resto del país.

El 11 de Abril se conforma la Federación Universitaria Argentina (FUA) en la que tienen representación las universidades de Tucumán, Santa Fé, Córdoba, La Plata y Buenos Aires, y se designa como su presidente a Osvaldo Loudet.

Ese mismo día, los dirigentes universitarios fueron recibidos por el Presidente de la Nación, quien decreta la intervención de la Universidad de Córdoba, designando a Nicolás Matienzo como interventor.

Matienzo reformó el estatuto de 1893 y convocó a una nueva Asamblea universitaria para el día 31 de Mayo.  Mientras tanto en las facultades de Derecho, Medicina y Ciencias Exactas (las únicas que existían en aquel entonces) se eligieron democráticamente a los Decanos, triunfando los partidarios de la Reforma.

En la Asamblea convocada, se elige Vicerrector a Emilio Caraffa y se pospone para el 15 de Junio la elección del Rector, descontándose que –en razón de un compromiso que los Consejeros habían asumido con los estudiantes- ese día sería electo Enrique Martínez Paz (abanderado de la reforma).

Para sorpresa de los reformistas, los consejeros eligieron como Rector a Antonio Nores, quien era el candidato de la asociación clerical “Corda Frates”.  Ante esa “traición” de los consejeros, los estudiantes irrumpieron en el salón e impidieron la consumación del acto, e inmediatamente declararon una nueva huelga.

Desoyendo  el descontento que generó su designación, Nores asumió su cargo y se registraron hechos de violencia.

El día 21 de Junio los estudiantes dan a conocer el Manifiesto Liminar, redactado por Deodoro Roca, el cual es encabezado como: La juventud de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica – Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba – 1918”.

Este documento aboga por una universidad laicista y comprometida con la realidad, que tenga en cuenta las transformaciones sociales, políticas económicas y educativas; y expresa claramente el sentimiento de libertad de la juventud de la universidad  De Córdoba, el cual, luego, fue compartido por la gran mayoría de la juventud estudiantil de Latinoamérica.

Se levanta contra la ignorancia y la tiranía que caracterizaba al claustro académico, toda vez que la universidad era utilizada únicamente como un medio de poder absoluto, y no cumplía con sus verdaderos objetivos: la investigación y el desarrollo del conocimiento; ni con su finalidad más alta: proporcionar al país profesionales e investigadores que fueran vectores del desarrollo intelectual, científico y tecnológico de la Nación.

Confronta sus ideales con el sistema universitario vigente, el cual era solo un reflejo fiel de una sociedad oprimida y sin pensamiento propio, es decir, una casa de altos estudios que acompañaba y validaba el statu quo social y cultural.

El reformismo consideraba que no podía existir investigación ni progreso alguno sin sentido crítico, por ello se irguió frente a la Universidad en tanto la consideraban brazo ejecutor del oscurantismo elitista, cuyo único objetivo era “formar” hombres sumisos a ese estancamiento social y cultural.

Quienes protagonizaron la gesta reformista trazaron a través de la pluma de Deodoro Roca su ideario, en pos del logro de los verdaderos objetivos universitarios.

Claramente el Manifiesto lo expresa de este modo Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y -lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil… Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria….Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico…”

En cuanto al rol del docente, resalta el carácter vocacional del mismo al decir  que “La autoridad, en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden….”.

Critica duramente la Ley de educación vigente desde 1885, la que considera como un obstáculo para el cumplimiento de la verdadera finalidad de la Universidad, al decir que “El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son y dolorosas – de todo el continente.  ¿Qué en nuestro país una ley –se dice- , la ley de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos?  Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral lo está exigiendo….”

El manifiesto destaca la vigencia del valor moral en una sociedad, en base al cual los “estudiantes rebeldes” exigieron el cambio de sistema y el respeto por sus derechos Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de Autoridad que en estas Casas es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia…La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa…”.

La reacción a ese documento no se hizo esperar y el 6 de Julio, el Obispo de Córdoba, Fray Zenón Bustos, acusó a los estudiantes de incurrir en “prevaricato y sacrilegio”, y el día 11 de Julio el Consejo Superior clausuró la Universidad.

Inmediatamente, la FUA convoca al Primer Congreso Nacional de Estudiantes, el cual inició sus sesiones el 21 de Julio proclamando – entre otras-  la necesidad de autonomía universitaria, un gobierno tripartito paritario, asistencia libre, régimen de concursos y periodicidad de cátedra-.

La situación se torna insostenible para Nores quien renuncia al rectorado acompañado por numerosos profesores, y arrecian las manifestaciones de los estudiantes.  Frente a la acefalía y la anarquía universitaria, Hipólito Yrigoyen designa como interventor de la Universidad al Dr. José Salinas, quien reforma los estatutos y hace lugar a muchas de las aspiraciones estudiantiles, al incorporar:

a.-  La Autonomía universitaria, para que cada Casa de Altos Estudios dicte sus estatutos y reglamentos, el diseño de las carreras, la administración de sus bienes, el nombramiento  y remoción del personal docente y  de administración.

b.-  Ingreso irrestricto para asegurar el derecho a la educación y que todo ciudadano pueda acceder a la formación superior.

c.-  Concurso público de antecedentes y oposición para la designación de los profesores.

d.- Reconocimiento de los centros de estudiantes para su participación en la vida académica

e.-  Cogobierno de la Universidad a cargo de estudiantes, docentes y graduados para asegurar la participación estudiantil en la enseñanza y su específica representación en los órganos de gobierno.

Sin duda alguna, el pensamiento reformista tuvo en cuenta la relación entre la universidad y la sociedad.  Al respecto, en 1920, Deodoro Roca sostenía que la universidad es “…resultante de un problema profundo, concreto y formidable: el problema social.  De la injusticia social”, llegando a decir que la universidad era productora de un “ejército de asalariados intelectuales”.

El ideario reformista fue un fanal que extendió  su luz a América Latina.  A mediados de 1920, Gabriel Del Mazo, Presidente de la FUA firma un convenio con su par de la Universidad del Perú y en Diciembre de ese año otro similar con Chile, en los que los firmantes se comprometieron a intensificar el intercambio intelectual, la reforma de la enseñanza, sostener las universidades populares, propagar el ideal del americanismo y a realizar en forma periódica congresos internacionales estudiantiles.

Luego se organizó el Primer Congreso Nacional de Estudiantes del Perú, seguido por la Convención de Estudiantes de Chile y el Primer Congreso Internacional de Estudiantes, celebrado en México en el año 1921.  En este último evento se trató especialmente la lucha por la justicia político-económica, la difusión de la cultura, la solidaridad estudiantil, el establecimiento de universidades populares, el cogobierno y la asistencia libre.

La Reforma se extendió a las universidades de Buenos AiresLa Plata y Tucumán y también por América Latina.

Varios presidentes latinoamericanos han sido activistas o estado íntimamente vinculados con el movimiento de Reforma Universitaria:

Hipólito YrigoyenArturo Frondizi,  Arturo Umberto Illia, Raúl Alfonsín (Argentina), Juan José Arévalo (Guatemala), Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Rómulo Betancourt (Venezuela), Salvador Allende (Chile), Fidel Castro (Cuba), Carlos Prío Socarrás (Cuba), José Batlle y Ordoñez (Uruguay)

También, el movimiento Reformista asignó a algunos intelectuales el título de “Maestros de la Juventud”:  Entre estos se cuentan:  José Ingenieros, Alfredo Palacios, Miguel de Unamuno, José Martí, José Vasconcelos Calderón, José Enrique Rodó, Manuel González Prada, José Carlos Mariátegui

Algunos acivistas y  reformistas destacados han sido:

En Argentina: Deodoro RocaAngel J. NigroGabriel del MazoJulio V. GonzálezArturo JauretcheAlejandro KornHomero ManziAníbal PonceSilvano SantanderAníbal PonceSergio BagúGuillermo Estévez BoeroGregorio KlimovskyManuel SadoskyJulio GodioJosé BabiniGregorio BermannOscar AlendeJulio PrebischRodolfo Martín CamperoSantiago PampillónErnesto SabatoMarcos RosaRicardo RojasJuan FilloyGustavo GallandFederico StoraniArturo Orgaz.;

En Latinoamérica debe destacarse que en Perú, la Reforma fue encabezada por Víctor Raúl Haya de la Torre y con el paso del tiempo contó con la adhesión importantes personalidades americanas. En BrasilDarcy Ribeiro; en ChileSalvador  Allende y Pablo Neruda, en Colombia Germán Arciniegas,  en Guatemala Miguel Ángel Asturias, en México  Jesús Silva Herzog y Alfonso Reyes Ochoa en República Dominicana Pedro Henríquez Ureña, en Uruguay Germán Rama y Emilio Frugoni y en Venezuela Rómulo Betancourt.  Finalmente, en España Luis Jiménez de Asúa,

La Reforma Universitaria de 1918/1921 fue sin duda un hito en la educación superior pero no logró que las leyes y estatutos universitarios receptaran la totalidad de sus principios, Los reformistas extendieron sus luchas en  las décadas siguientes, no solo reclamando, sino también tratando de obstaculizar los procesos de  “contrarreforma” propios de los cambios políticos de la región..

A cien años de la publicación de su Manifiesto Liminar, es necesario rescatar y reafirmar el camino abierto por aquellos hombres que pugnaron fundamentalmente por la democratización del saber, que es el único valor que hace libre al hombre, y acallar definitivamente a aquellas voces que hoy resuenan y pretenden retrotraernos a una época anterior a esta gesta.

* Dr. Norberto Luciani

Fuentes:

a.-  “Manifiesto  Liminar de la Reforma de 1918”.

b.-  “La Reforma Universitaria de 1918”. Fabio Oñativia.

c.- “Aniversario de la Reforma Universitaria de 1918”.  Universidad Nacional de Córdoba /Sitio Educ.ar/Biblioteca Nacional de Maestros. 16 de Junio de 2017.

d.-  “La Reforma Universitaria de 1918 y la Unión Cívica Radical”.  Gardenia Vidal

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