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El drama de la dirigencia peronista de Lanús y la última encuesta realizada en el distrito

La encuesta publicada en La Gaceta, entre otras cosas, desnuda el drama que vive la dirigencia peronista de Lanús.

En primer lugar creo importante aclarar que existe un sector mayoritario de la sociedad lanusense que defiende y reconoce las banderas e ideología de Juan Domingo Perón.

Esta afirmación surge de las siguientes cifras:

Kirchnerismo de Cristina:          31,2

Frente Renovador de Massa:      10,2

Peronismo no Kirchnerista:         6,2

Partido FE de “momo”Venegas:  0,2

Total de la Peronósfera:              47,8

A esta cifra hay que agregar a los peronistas que adhirieron al proyecto local de Néstor Grindetti, que sin abjurar de su ideología entendieron que ninguna vertiente de esa fuerza los representa, por ejemplo Noelia Quindimil,  Alberto Torres, Beto Robles, Mirta Bustos, Lena Saavedra, Felipe Brquez, Irene Ballesteros, y podríamos seguir la lista.

Esto último también se demuestra en la encuesta cuando se evalúa la gestión municipal, ya que el 58,6 % considera que es muy buena (21,4) o buena (37,2%) y se considera que el arco no peronista de Lanús aunque muy heterogéneo, es de alrededor del 55%.

 La segunda reflexión: el Frente para Victoria de Cristina Fernández de Kirchner tiene hoy una adhesión del 31,2 % de los lanusenses, pero cuando se le pregunta al vecino sobre sus dirigentes más cercanos, surge que Julián Álvarez tiene una imagen negativa del 12,1 %. Dicha cifra está compuesta por la diferencia entre el 41,5 % que opina mala o muy mala y el 29,4 que dice buena o muy buena. El grado desconocimiento es del 29,1%.

Si se le pregunta por Darío Díaz Pérez la cosa es más grave: la imagen negativa es del 65,5 %. Y sólo tiene un 17,3 de imagen positiva. Aunque en el grado de conocimiento supera a Álvarez ya que dice desconocerlo el 7,7% del pueblo de Lanús.

Edgardo De Petris el otro Kirchnerista que tiene ambiciones de ser diputado nacional por cuarta vez, es ignoto en el distrito.

“A mí me dijo que él acostumbra hablar en mesas chicas; le pregunté ¿vos no hablás con los negritos? ¡NO! Fue la respuesta” (Textual de un reconocido dirigente peronista).

Conclusión: La crisis dirigencial del Cristinismo surge evidente de la encuesta; existe un abismo entre la adhesión que tiene la ex presidenta y sus tres seguidores más caracterizados.

 Díaz Pérez

No puede caminar por Lanús, su paseo más posible es ir algunas noches al Concejo del Partido en Máximo Paz e Hipólito Yrigoyen.

Similar es el repudio generalizado que genera cuando dice que quiere poner a su esposa, Karina Nazábal encabezando la lista de concejales, si no logra un lugar en la nómina de diputados provinciales. A esto hay que agregar su intención de que sea secundada por Héctor Montero como segundo.

Julián Álvarez

Está tratando de recomponer la relación con Cristina.

Ya hace meses La Gaceta informó que “según el periódico “Crimen y razón”, que dirige Rafael Saralegui, en el Consejo de la Magistratura afirman que hubo una fuerte discusión entre Julián Álvarez y la senadora Virginia García, hermana de la esposa de Máximo Kirchner.

Hace tiempo que el ex secretario de Justicia Julián Álvarez aparece corrido de la escena política y de los primeros planos. En los primeros meses del macrismo seguía circulando por los tribunales y se presentaba como interlocutor del kirchnerismo duro.

La relación se fue deteriorando cada vez más. Para algunos integrantes de La Cámpora y para un miembro de Justicia Legítima, la relación se dañó cuando la Presidenta creyó que Julián Álvarez era responsable por la embestida judicial que la envolvió tras la salida del poder.

La sospecha de algunos de sus compañeros, es que él arregló sus cuentas con los jueces federales a cambio de entregar información valiosa que permitió a algunos magistrados avanzar en causas sensibles.

El universo Kirchenerista lanusense está en ebullición. Dicen cada vez en voz más alta: “Esos tres hablan de unidad pero siempre los cargos son para ellos. No queremos que nos tomen más de bolu…”.

Hay muchas tercera líneas de ese sector que están hablando entre distintos grupos. Quien se está moviendo con mucha fuerza es la presidenta del Partido de la Victoria, la concejal (MC) Vanina Castro que está abocada a construir un cambio generacional de dirigencia”.

Peronismo no Cristinista

 Aquí hay distintos sectores. Uno, es el nucleamiento que está convocando Miguel Pedelhez para el 20 de este mes en el Club del Transporte, bajo el lema “Peronismo Unido”.

Otro agrupamiento es Nuevo Espacio Peronista, que encabeza el concejal Omar López, quien se despegó del FpV y formó el bloque del PJ en el Concejo Deliberante.

También está peleando un lugar en ese ámbito el Frente Peronista Lanusense que dirige el Dr. Hernán Lakota, que nunca fue considerado por los núcleos que, como les gusta decir “tienen la birome”, traducido es quienes hacen las listas.

Peronismo Renovador y el deterioro de Russo

 Está dividido en dos sectores: el Pallarismo y el Russismo.

Pero quien ha sufrido últimamente un riesgoso proceso de deterioro es Nicolás Russo.

A la ida de “Pochi” Vedani y Adriana Storni de su bloque, hace una semana se agregó el portazo y denuncia que hizo Claudia Serapio, contra el propio Russo y Sebastián Beroldo, quienes fueron acusados de frenar  y desviar la investigación del asesinato de su hijo Nicolás Gamboni.

La torpeza del “Nicola” es tal que ayer el líder del Frente Renovador, Sergio Massa dijo que recién en junio se va a hablar de candidaturas y él en FM Espacio a Agustina Quatromano, le dijo hace un mes que Beroldo iba a encabezar la lista de concejales.

A esto hay que agregar las causas penales que se desvive por frenar en Lomas de Zamora.

Su imagen en la encuesta da una paridad técnica entre quienes lo ven bien

(33, 5%) y quienes tienen una imagen negativa (31,9%). Mientras que no lo conoce el 34,6 de os lanusenses.

Si después de todo esto Massa le da un lugar en la lista de diputados, seguramente no encontrará mucha ayuda para construir “la ancha avenida del medio”.

A modo de conclusión

 Esta crisis dirigencial del peronismo lanusense obedece a múltiples causas: haber perdido la intendencia  por primera vez en la historia de Lanús, no producir un recambio dirigencial por falta de elecciones internas, resquebrajamiento de la cultura del verticalismo a pasos agigantados, la dirigencia que quedó posicionada con “la birome” no representa a las bases, esa dirigencia se cebó e hizo lo contrario al apotegma peronista, para ellos, primero fueron los hombres, después el movimiento (del que se sirvieron) y posteriormente la Patria, Grande y la chica, es decir Lanús.

 El desafío es grande. Para poder lograrlo hay que cambiar comportamientos culturales, dejar de lado intereses personales, tener una mirada estratégica del distrito, encontrar alterativas que seduzcan a la población y luchar con el descreimiento de miles de peronistas defraudados por el grado de incapacidad, desidia y negligencia que se demostraron en los 8 años en la gestión de Darío Díaz Pérez.

Vaya a modo de ejemplo: un conspicuo dariísta como Héctor Montero dijo ayer en voz baja cuando se firmó el convenio por el predio de la Escuela Secundaria Nº 17, que dirige entre el Consejo Escolar y la Agencia de Administración de Bienes del Estado: “la verdad es que peleé 15 años por esto y no lo logré ahora me lo da Grindetti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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